Consciencia

Adicción al Celular

Adicción al Celular

Hola a todos, mi nombre es Andrea y tengo una adicción al celular.

 
Que difícil es aceptar las situaciones que se nos salen de las manos. Creo que duré mucho tiempo sin darme cuenta de mi adicción. Creía que mis rutinas de trabajo personal, la meditación, el tratar de ser muy consciente de mi a cada momento y de reconocer mis emociones, me eximían de la desconexión de mi misma.
 
Comencé a sentir algo de ruido cuando mi esposo comenzó a decirme que estaba muy pegada al celular, yo creía que era un exagerado, y siempre tenía una buena justificación: Estoy enviando un correo, justo estoy respondiendo el mensaje pendiente, estoy escribiendo un post, estoy por enviarte la foto que me pediste, estoy mirando la lista de pendientes que anoté, etc. Me parecía normal, pues veía cómo un gran logro no usar el celular durante las comidas, o en mis conversaciones con los demás. Pero en realidad buscaba cualquier excusa para poder mirarlo.
 
Comencé a preguntarme si en realidad estaba muy pegada cuando fui consciente de mis pensamientos: me comparaba mentalmente (pero él lo usa más que yo, pero ayer el estuvo más tiempo pegado al celular, pero hoy en la mesa del comedor estuvo revisándolo, etc.). Cuando comencé a ver que en mi mente solo intentaba justificarme, algo comenzó a movilizarse en mí.
 
Pero no fue hasta que comencé a hacer pruebas que realmente lo reconocí:
 
Para trabajar y organizar mi tiempo sin distracciones, comencé a poner alarmas en el celular. Ponía el cronómetro en una hora y la idea era no darme el permiso de mirarlo a menos que entrara una llamada. Cuando comencé a ver mis emociones al hacer este simple ejercicio fue que me di cuenta de que tenía un problema. Creo que no pasaron ni 10 segundos después de poner la alarma cuando sentí el impulso de volver a mirarlo, desbloquearlo y revisar algo (sin saber realmente qué), aunque no lo hice y aguanté, sentí la ansiedad, el querer preguntarle a alguien algo por WhatsApp, el querer mirar una información, el acordarme de algo que quería comprar, revisar si no estaba repitiendo lo que pensaba postear, ver con más detalle una foto que me había llamado la atención. En fin.
 
Dejé a un lado el celular, para concentrarme, envié unos correos, sentí que ya había pasado un buen tiempo y cuando volví a verlo faltaban aún 53 minutos. ¡No lo podía creer!, no habían pasado 7 minutos y ya lo había levantado 4 veces. Pensé en desactivar el cronómetro y poner una alarma de media hora, (¡una hora era demasiado!).
 
Seguí trabajando, pero ansiosa, sentía en mi el deseo de mirar el teléfono, tal vez revisar si tenía un nuevo mensaje en el Instagram, en el WhatsApp, el afán por responder preguntas, las ganas de mirar en Pinterest unas fotos pendientes, ya ni sé que más.
 
Me di cuenta de que el teléfono se había vuelto en realidad una extensión de mi. Así que comencé a dejarlo los domingos, a darme la posibilidad de salir sin él, a almorzar, a cine, pero me aburría y hasta me daba mal genio que todos los demás tuvieran el suyo y yo no, y cuando todos miraban el suyo, casi que no sabía que hacer. ¿Se me olvido contemplar la vida?, ¿Simplemente ver lo que pasa, simplemente estar?
 
Era desesperante estar en la fila del banco sin poder mirar el celular, me di cuenta de que esperando cualquier cita me sumergía dentro de él, que cada vez que mi esposo salía del apartamento o entraba al baño quería mirarlo, que cada vez que terminaba una reunión, un taller, una sesión, lo primero que hacía era revisarlo.
 
Entraba a buscar algo y volvía a ser consciente unos minutos más adelante dándome cuenta de que había estado como anestesiada mirando el Facebook, Instagram, Pinterest, vídeos, navegando y divagando entre una cosa y otra, olvidando a que había entrado.
 
¿Y que pasó con el mindfulness, con el aquí y el ahora, con el disfrutar de la vida? Era como si con el teléfono entrara a otra dimensión donde ya no estaba yo.
Seguí notando mi ansiedad y reconocí la necesidad profunda de entrar en un détox.
¿Era la adicción al celular una forma de no sentirme desconectada del mundo?, ¿de saber que pasa, de estar actualizada?, ¿Será una forma de compararme?, ¿Será una forma de sentirme aprobada?, ¿Será una forma de sentir que pertenezco?, ¿será una forma de no hacerme cargo de lo importante?, ¿será una forma de no enfrentar conversaciones incómodas (siempre por chat será más fácil)?.
 
Me acordé de que hubo una época en la que me costó adelantarme en todos los mensajes de WhatsApp y de Instagram, eran demasiados, tenía pendiente siempre un nuevo mensaje que responder. Sentía que tenía que estar disponible siempre para todo el mundo. Esa era mi necesidad de aprobación, de no ser juzgada, de ser bien vista.
 
Comencé a llevar el tema a mi terapia personal, a ver documentales, a leer sobre el tema (me enteré de que esta adicción se llama nomofobia), a preguntarle a mis amigos, y esto parecería ser una pandemia.
 
Hacemos lo que hacemos, nos desconectamos de nosotros mismos básicamente por tres cosas: para sentirnos queridos (aprobados, amados, aceptados, importantes, valiosos), para sentirnos protegidos, o para sentir que pertenecemos.
 
La responsabilidad no es de las redes sociales, ni de internet, ni del celular. Es nuestra, nosotros que en el afán por seguir encontrando la plenitud en estímulos externos nos perdemos de nosotros mismos.
 
Podríamos usar las herramientas en beneficio de nosotros y no en nuestro detrimento. Podríamos usar las redes cómo una forma de expresarnos, de conectarnos, y no de alejarnos más de nosotros mismos.
 
  • ¿Tu tiempo en el celular es nutritivo para ti?
  • ¿Vas hasta a el baño o a la cocina con el celular?
  • ¿Te sientes ansioso cuando no lo tienes?
  • ¿Lo revisas de forma automática?
  • ¿Te das cuenta después de un rato que entraste a otra cosa?
  • ¿Te sientes más seguro chateando que en una llamada de voz?
 
Reconocer mi adicción, me ha ayudado a estar ahora más presente, a mirar por la ventana, ver la gente en la calle, a reconocer los espacios en los que estoy, a disfrutar de la comida, a honrar mi tiempo y mi energía.
 
Mis lapsos de tiempo sin el celular se han hecho más largos, aunque aún a veces siento ansiedad cuando me obligo a no cogerlo, he encontrado varias formas de conectarme conmigo, incluso algunas aplicaciones que me han ayudado a generar conciencia (si no puedes contra tu enemigo únete a él).
Adicción al Celular
  • Reconoce tus emociones vinculadas al uso del celular.
  • Date el tiempo de observarte: para qué lo usas, cómo lo usas, a donde lo llevas, etc.
  • Ponte límites.
  • Oblígate a no usarlo por un tiempo y percibe que pasa. ¿De qué te estabas perdiendo?
  • Revisa el tiempo de uso, y visualiza que habrías podido hacer distinto en este tiempo (puede ser de lo que tienes pendiente, de lo que disfrutas, etc)
  • Cuando sientas el impulso sin una razón clara, respira profundo y pregúntate ¿Qué es lo que más me nutre en este momento?
  • Haz actividades donde el celular este prohibido para ti. (Meditar, hacer ejercicio, leer)
  • Ve al parque, a un restaurante, a un encuentro de amigos (sin celular)
  • Cuéntale a alguien sobre tu adicción, así alguien puede ayudarte, recordarte, o por lo menos por compromiso social te sentirás más responsable de tu tiempo y energía.
Entregarnos al celular y a las redes sociales sin conciencia es entregar nuestra energía. Necesitamos de esa energía y ese tiempo para nosotros. Con conciencia las redes pueden unirnos, ser una vía para expresarnos, para compartir, para abrirnos a nuevas ideas. ¿Cómo decidimos usarlo?
 
Recomendados:
Documentales en Netflix:
  • Follow Me
  • American Meme
Aplicaciones:
  • Moment: Te muestra el tiempo en pantalla, la cantidad de veces en el día que has activado la pantalla (esto puede ser traumático al comienzo), el porcentaje de tu tiempo despierto que has usado el celular, te permite poner tus propios retos y si quieres pagar, tiene todo un sistema de meditaciones y ejercicios para desconectarte del celular.
  • UBhind: Muestra el tiempo de uso del teléfono por día, semana, mes y también la cantidad de veces que has activado la pantalla.
  • Forest: Tiene opciones de cronómetro (desde 10 minutos hasta dos horas), para que te desconectes del celular y al hacerlo vas sembrando árboles de diferentes tipos. Ganas puntos por el tiempo que estés sin usarlo, y con esos puntos puedes comprar otros tipos de árboles para sembrar virtualmente.
 
¡Estemos presentes!
Demasiada conexión puede desconectarnos.
 

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