Propósito

Claves de la Intuición

La intuición es una brújula que tenemos incorporada y que está disponible para navegar a través de la vida.
Es como nuestro GPS incluido y disponible para ser nuestro mapa de ruta.

La intuición es una herramienta que nos conecta con nuestro mundo interno y también con el externo a través de la percepción.
 
Cuando aprendemos a identificar las señales de nuestra intuición y la utilizamos con confianza, podemos abrirnos a posibilidades que la mente lineal no había considerado y expandir nuestra conciencia reconociendo que todo nos está dado en nuestra propia naturaleza y esencia para que podamos vivir desde el alma.
 
Así como tenemos la vista, el olfato, el tacto, el gusto; la intuición también es un sentido que además integra a los demás y es otra de las herramientas que tenemos para percibir la realidad. No es solo un proceso mágico, sino que incluye diferentes aspectos que nos permiten tener una conexión más holística y profunda con la vida.

 

La intuición viene del latín intuitio que significa «mirar hacia dentro» e implica reconocer el mundo interno y todo lo que en él se moviliza.

Cuando comencé a entrar en contacto con mi intuición, la conecté con esa voz del alma, con ese llamado interno que me avisaba, me indicaba, me animaba a tomar ciertos caminos o a reconocer la información detrás de lo obvio y lo visible; cuando descubrí esta herramienta, creí que era lo único que me ayudaba a mantenerme en sintonía conmigo misma e intenté incluso descartar la información que venía de otros medios como los sentidos físicos y el pensamiento. Aún hoy, creo que la intuición es la voz del alma, pero después de varias experiencias y reflexiones, reconozco que la intuición, como todo lo que está en conexión con el alma, no separa sino que integra y es tan valiosa como todas las otras herramientas que tenemos los seres humanos para caminar por la vida.
 
La intuición nos da mucha información, información valiosa para tener en cuenta en nuestro camino personal, que no excluye a los demás sentidos ni a herramientas tan importantes como el pensamiento.
 
Lo que nos ha limitado la conexión con la intuición, es que aprendimos a vivir desde el punto de vista de la mente lineal. La mente lineal es un estado mental en el que interpretamos la realidad a través del miedo, de la experiencia pasada, de los conceptos establecidos, de las definiciones y patrones emocionales y mentales de nuestro entorno y, en definitiva, siempre desde el juicio.
 
Así vivimos separando lo sutil de lo concreto, lo espiritual de lo físico, lo intuitivo de lo racional, valorando lo visible y desestimando lo que no se ve, juzgando de acuerdo a nuestros miedos, determinando la realidad solo con lo validado social o científicamente, experimentándonos desde la razón y la lógica; y muchas veces dejamos a un lado eso que no se puede definir o comprobar pero que existe, perdiéndonos así de la mitad de nuestros recursos y de la vida misma.
 
No desestimes las señales de tu intuición.
 
La intuición es un instinto natural, tan esencial que muchos animales por intuición saben que ocurrirá un cambio o un desastre natural, con tiempo, antes de que suceda. Y aunque a través de la intuición podemos percibir formas, colores e información que trasciende lo tangible, no creo que la usen de esta manera, sino que la intuición es también la capacidad de amplificar los sentidos para percibir la realidad en un aspecto más completo.
 
La intuición puede parecer difícil de definir precisamente porque va más allá de lo racional y lo tangible, por eso muchas veces no podemos saber si lo que percibimos es intuición, imaginación o miedo.
 
Para reconocer la intuición necesitamos aprender a decantar y a reconocer cuándo es nuestro pasado el que nos da un punto de referencia para sentir. Por ejemplo, puedo creer que es la intuición la que me dice que ese helado me va a caer mal, pero si en alguna experiencia pasada me cayó mal el helado, más allá de la intuición, es esa referencia la que me indica que no lo debo comer.
 
La intuición permite integrar todos los sentidos, rescata información que nuestros sentidos han acumulado sin que nos demos cuenta: imagínate todos los olores, sonidos y visiones con las que entras en contacto en un día; de muy pocos eres consciente, pero la intuición nos ayuda a rescatar esa información en el momento en el que lo necesitamos. Por ejemplo, si alguna vez estabas en la oficina y en algún lugar cercano estaban hablando sobre una terapia que había ayudado mucho a alguien, aunque no seas consciente de haber escuchado esa conversación, si en algún momento más adelante ves el nombre de esa terapia o entras a un lugar donde la ofrecen, la intuición traerá esa información para aprovecharla en ese momento. Así como a través de la memoria celular guardamos toda la información de lo que nos ha impactado emocionalmente, esa misma memoria inconsciente nos dará información necesaria en ciertos momentos y nos aportará de una manera muy valiosa en la toma de decisiones.
 
Pero la intuición va más allá de las memorias ocultas y de la información que han guardado para nosotros los sentidos, también aparece cuando nos conectamos con la clarividencia, la clariaudiencia, el clarisentimiento, la precognición, capacidades que todos tenemos aunque por nuestra excesiva confianza en lo tangible, no siempre se manifiesten.
 
La clave para mí está en integrar la intuición a los demás sentidos, teniendo en cuenta todo para sentirte; y también en reconocerla como una herramienta interna que no está separada de ti.
 
Es muy amplia la energía de la intuición, trasciende lo físico dándonos información de la realidad y es importante decantar sus señales y aprender cómo se manifiesta en cada uno.
 
Para conectarnos con la intuición es importante conectarnos con el momento presente, trabajar con la mente para soltar la referencia del pasado y la ansiedad por el futuro. Cuando nos permitimos estar completamente presentes, la intuición se expresa.
 
También es importante tener en cuenta que la intuición no es un juicio, así que necesitamos soltarlo para poder percibir de una manera más clara y precisa.
 
La intuición es como un semáforo interno que nos acompaña a caminar con confianza, en conexión con todo lo que nos rodea y también con lo que somos internamente. Nos ayuda a reconocer qué necesitamos en cada momento, a discernir lo que nos hace bien de lo que no, a escuchar nuestra voz interna, a reconocer nuestra esencia divina y a abrir el corazón.
 
Ejercicio para comenzar a conectar con la intuición:
 
✨Puedes comenzar por conectarte con tu presente, apaciguar el corazón, soltar el juicio y registrar lo que te dicen todos tus sentidos sobre ese espacio en el que estás ahora:
¿Qué te dice la vista, qué te dice el olfato, qué te dice el oído, qué te dice el tacto, qué te dice la intuición?.
 
Sin pensarlo, solo pon la intención de registrarlo y date el permiso de hacerlo.
 
Así como no tienes que pensar a qué huele o qué suena, sino que eso simplemente es. Percibe qué hay más allá de todos los sentidos, qué información te da ese espacio sin juzgar lo que sea que aparezca. A medida que vas ejercitando este sentido, será más fácil conectarte con él y utilizarlo.

Cristales para comenzar a trabajar con la intuición.

Un cristal que sin duda te abrirá el camino para la intuición es la Amatista. Úsala en tu tercer ojo, respira profundo, visualiza su color violeta entrando a tu cabeza, a tu cerebro y en la exhalación expandes su color a todo tu cuerpo; quédate en ese espacio el tiempo que sientas necesario. Haciendo este simple ejercicio frecuentemente, con la intención de conectarte con tu intuición, podrás sentir poco a poco cómo integras este sentido a tu experiencia. Otros cristales que nos conectan con la intuición: howlita, iolita, piedra luna.

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