Consciencia

Equinoccio: Todo cambia para renacer.

Hoy amanecemos con la energía del  equinoccio. Esta palabra viene del latín euqus: igual y nox: noche. La duración del día y la noche son iguales porque el sol se coloca exactamente encima del ecuador, entrando en la primavera en el hemisferio norte y en el otoño en el hemisferio sur.

El Equinoccio llega con su energía de equilibrio en estos momentos en los que como humanidad estamos enfrentando desafíos que nos han sacado de nuestra realidad habitual. Nos recuerda que la luz y la sombra son dos aspectos de la misma esencia y nos invita a integrarnos, y a recordar que todo tiene un tiempo, que ni la naturaleza ni nosotros que hacemos parte de ella somos seres estáticos, y aunque luchemos constantemente en contra del fluir de la vida, lo único constante sigue siendo el cambio, y todo cambia, porque todo está vivo.

Es momento de volver al corazón, de reconectarnos con lo esencial, de soltar la carrera casi frenética por lograr y por cumplir con los estándares del saber, hacer y tener. La vida nos llama de vuelta a ser y a reconocernos, a mantenernos en nuestro centro a pesar de las circunstancias, a mantener nuestra vibración elevada en medio del caos.

La energía nos llama a renacer. Tomando los aprendizajes de las situaciones difíciles, soltando lo que no neesitamos más en nuestra vida, creando nuevas formas de expresarnos, descubriendo nuevas formas de vivir y abriéndonos a la confianza de que detrás de todo lo que vivimos hay un propósito oculto de aprendizaje.

Con el equinoccio se celebra la fiesta de Ostara, la diosa de la fertilidad. El momento para reconocer eso que queremos sembrar, eso a lo que queremos ponerle energía, eso que estamos dispuestos a expandir en nuestra vida. Ostara viene de una palabra que significa brillar, así que es el momento de reconocer tu propio brillo, ponerlo en acción y renacer.

Es momento de soltar el control y confiar en la sabiduría de la naturaleza, en la sabiduría de la conciencia divina en nosotros. El miedo a que algo cambie es la resistencia más profunda que tenemos con la vida misma; y no se trata de no hacer planes o no tener estructuras, sino de crearlas y usarlas cómo un sostén, pero reconociendo que cuando actuamos desde el corazón y escuchamos nuestra voz interior, entramos en conexión con el flujo de la vida y expandimos nuestras posibilidades.

Aceptar el cambio es dejar de oponernos a lo que la vida manifiesta, dejar de resistirnos, de salirnos de nuestro centro cuando algo es distinto a lo planeado.

No somos seres estáticos, hoy somos distintos a lo que éramos ayer. Podemos siempre cambiar la forma en la que percibimos el mundo y reconocer la nueva visión que nos traen los aprendizajes de las situaciones difíciles que vivimos.

Cuando recibimos el cambio como una oportunidad de aprendizaje, cómo parte del ciclo de experimentación que venimos a hacer en la vida, también nos podemos dar el permiso de dejarnos sorprender por lo nuevo.

En realidad, no sabemos cómo esa experiencia que en un comienzo rechazamos puede impactar nuestro futuro, cómo ese aprendizaje (si lo tomamos) puede transformar profundamente nuestro destino. Aceptar el cambio es confiar en el proceso y el sentido de la vida, no en el resultado; es abrirnos a los regalos inesperados de lo nuevo y recibir la vida.

Con el equinoccio, contamos con una energía muy especial de equilibrio, que nos ayuda a entrar en sintonía para poner en orden nuestra energía, alinearnos con nosotros mismos y nuestro entorno, Es tiempo de soltar lo que ya no sirve más a nuestro propósito y de renacer desde el corazón.

Hoy quiero compartir contigo este sencillo ritual que te ayudará a entrar en contacto con tu equilibrio interno, a soltar y abrirte al nuevo ciclo de conciencia deste tu brillo interior:

Necesitarás 2 hojas y lápiz, y si tienes una vela (puede ser blanca o amarilla) 

Tómate un momento a solas, puedes poner una música suave y sentarte cómodamente.

✨Cierra los ojos poniendo atención a tu respiración, suelta las tensiones del cuerpo y visualiza que de tus pies salen unas raíces hacia la tierra. En cada exhalación, las raíces se hacen más profundas y más fuertes. Centra tu energía y siente el sostén de la tierra.

Lleva tus manos a tu corazón y pregúntate: ¿Qué necesita mi corazón de mí?

Sin pensar, siente lo que tu corazón necesita y conéctate con esa energía para que se lo puedas dar. Escríbelo.

✨Toma la vela, conéctate con la energía del fuego que transmuta, moviliza, quema y da luz a la oscuridad. Enciende tu vela con la intención de encender el fuego interno que necesitas para poder soltar y abrirte a lo nuevo. Si no tienes vela, visualiza la energía del fuego dentro de tí.

En tu corazón siente que espacio necesitas liberar, a que ya no necesitas ponerle más energía, qué es necesario soltar definitivamente en tu vida (No dejes que los pensamientos intervengan, date el permiso de sentirte).

Anota en tu hoja:

¿Qué espacio necesito liberar?, ¿Qué necesito soltar?, ¿Qué patrones, hábitos, pensamientos o emociones ya no sirven a mi propósito?

Pero aquí hay algo muy importante: para soltar hay que estar dispuesto a ‘pagar el precio’. Esto quiere decir que nuestros patrones, hábitos, emociones, pensamientos y costumbres, de alguna manera nos benefician sin que lo hagamos consciente. ¿Qué te ha dado hasta ahora eso que ahora quieres soltar?

Al frente de lo que quieres soltar, vas a anotar también lo que puedes perder si sueltas eso, pero con la intención de entregarlo a la vida; por ejemplo:

  • Suelto mi autoexigencia, entregando el reconocimiento que el exigirme me ha dado hasta ahora.
  • Suelto la necesidad de agradar a todo el mundo, entregando la aceptación que he recibido de los demás por hacerlo hasta ahora.
  • Suelto la procrastinación, entregando la validación que he obtenido por estar disponible siempre para todos, hasta ahora.

Ese papel en el que has anotado ese aspecto que sueltas, lo vas a quemar con la llama de la vela, asegurándote de no quemarte. Si no tienes vela, visualiza el fuego mientras lo rompes en pequeños pedazos y repite: por el poder del fuego, transformo, elevo y movilizo la energía de lo viejo para abrirme a los nuevos caminos.

✨Cierra los ojos, visualizando tu sol interior, la energía de tu propio brillo, deja que esa energía se expanda y siente desde el corazón que es lo que quieres sembrar en este momento de tu vida.  Visualiza que siembras en el corazón eso que quieres y repite: con esta siembra me conecto con la energía de lo nuevo, lo que quiero sembrar para mi vida que es (lo que quieres sembrar), reconociendo que soy vida que se transforma, nutre y se expande. 

Sintiendo esta vibración, pregúntate ¿Qué necesito de mi para expandirme y expandir mi siembra?

Anota las acciones concretas que tendrás para expandir eso que sembraste. Los hábitos o acciones que te hacen bien, las cosas que puedes hacer para recordar tu brillo.

✨Pon el papel con tus anotaciones en un lugar especial para que puedas conectar con su energía y sostener tu siembra.

Recuerda que cuando sueltas, siembras y reconoces tu propio brillo, renaces a lo nuevo, más allá del miedo y las limitaciones.

 

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