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¿Qué harías si no tuvieras miedo?

El miedo es una de las emociones básicas y como todas las emociones no es ni buena ni mala pero tiene diferentes polaridades. El miedo tiene la función de protegernos, nos ayuda a identificar el peligro y a ser precavidos en nuestras acciones para preservar nuestra vida. Así que el miedo en cierta parte es necesario para poder estar seguros y protegidos, muchas veces es un buen consejero.

Es importante comenzar por reconocer los beneficios que nos ha traído el miedo para poder conocer cómo funciona en nosotros y aprender a manejarlo.

El miedo nos pone alerta, nos protege, nos avisa de algo que podríamos perder de acuerdo con la información que tenemos del pasado, pero cuando lo intelectualizamos y dejamos que los pensamientos den vueltas sobre esas posibilidades futuras de pérdida nos llenamos de angustia y ansiedad, paralizándonos e impidiéndonos hacer lo que realmente queremos y tenemos como potencial en nuestra vida.

Con el miedo es importante no pelear. Hoy en día diferentes escuelas y métodos nos llevan a pensar que deberíamos vivir sin miedo, eliminarlo de nuestra vida o evitarlo, como si tuviéramos que deshacernos de él. Pero en realidad el camino de más expansión no es erradicarlo, pues ya sabes que tiene una función importante y muy positiva de cuidarnos; es una oportunidad para preguntarnos para qué está ese miedo aquí, qué nos puede enseñar, con qué de nuestra historia nos conecta, qué podemos aprender de él y qué de todo lo que pensamos cuando aparece en nuestra mente sobre el miedo es real y verdad para nosotros y la vida que queremos.

Aprende a preguntarte, pues solo así podrás conocerte, encontrar dentro de ti las respuestas que necesitas y tomar los aprendizajes de las experiencias que vives, incluido el miedo.

Como vimos, el miedo nos alerta sobre algo que podríamos llegar a perder, por lo que nos sitúa siempre en el futuro y todos los pensamientos que llegan a nosotros y que alimentamos tienen que ver con ese tiempo que aún no ha llegado pero en el que proyectamos esa pérdida.

Por lo anterior, la herramienta más importante para trascender la ansiedad que traen los pensamientos sobre el miedo, es habitar el presente.

El miedo a la incertidumbre del futuro hace que nos resistamos al cambio y que nos mantengamos en la búsqueda de estados de seguridad y de transformación limitada, sin tener en cuenta que así nos resistamos, el cambio naturalmente llegará.

Estar presente es una de las capacidades más importantes del ser espiritual; si estuviéramos presentes, nuestros miedos e inseguridades relacionadas con el pasado y nuestras ansiedades del futuro, desaparecerían y podríamos vivir en un estado de conciencia tal que nos permitiríamos la experiencia sin limitaciones.

El presente es en realidad lo único que somos, lo único que realmente existe, solo somos presente y por lo tanto es en el presente en el que podemos ser lo que queramos.

Si habitamos el presente, no puede existir la ansiedad, pues, aunque no sabemos qué puede pasar, si sabemos qué está pasando ahora. En el momento presente, no necesitamos estar en ningún otro lugar. Es ahí donde experimentamos la plenitud de ser y podemos dejar de buscar ansiosamente un resultado que nos haga felices.

Puedes conectarte con el presente a través de estas prácticas:

  • Enráizate: conecta con la tierra, visualiza que de tus pies salen raíces que atraviesan todas las capas de la tierra y en cada respiración se hacen más fuertes y anchas. Déjate sostener por la energía de la tierra.
  • Usa la respiración como ancla al presente. Cuando sientas que te conectas con la ansiedad, simplemente respira, siente como entra el aire y cómo sale, enfócate a través de la respiración en el aquí y el ahora.
  • En la ducha, siente como cae el agua, cómo se escucha, los aromas de los jabones o el shampoo, trae tu mente al presente y a cada acción y sensación.
  • Haz caminatas conscientes. Camina sintiendo el movimiento del cuerpo, de las rodillas, las piernas, los pies. Reconoce el contacto de tus pies con el piso en cada paso.

Cuando conectas con el presente, habitas el aquí y el ahora, puedes reconocer todo lo que está disponible ahora, soltar los temores del futuro y abrirte a hacer lo que realmente quieres. Si solo existe este único instante, si no hay nada que perder ¿qué es lo que harías?

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